jueves, 14 de julio de 2011

Fairytale-

    Allí estaba él, quieto, observándome. Tan perfectamente tenebroso que podría confundirse con una de las esculturas de mármol que rodeaban aquél majestuoso jardín.
    No sabía si correr o evitar cualquier movimiento, como si un lobo estuviera acechándome, con la diferencia de que no había ningún lobo cerca, sólo un simple hombre. Tanta duda en mi mente se manifestó en mi cuerpo, inmovilizándome; y el lo notó.
    Paso a paso se acercó a mí, lucía tan calmado que me revolvía el estómago, y en cada respiro sentí un retorcijón. Él parecía oler mi temor, y puedo jurar que no estoy loca cuando digo que el apuesto joven lo disfrutaba. Se regocijaba del obscuro agujero de miedo al que me empujaba, pero al notar que yo estaba a punto de sofocarme, lanzó su profunda voz como una soga salvadora. Me enseñó la luz.
    -Marilyn -tomó mi hombro y me sacudió ligeramente al pronunciar mi nombre.
    Cuando mis ojos se abrieron paso entre la oscuridad, se encontraron con los brillantes ojos color miel de Thomas. Estos representaban un hogar completamente acogedor para mi mente, pero por algún motivo lo sentía como algo poco seguro, temporal.
    -¿Te encuentras bien, Marilyn? ¿Qué estás haciendo aquí? -Dijo con voz un poco más suave y dio un paso hacia atrás, acabando con todo contacto físico entre nosotros.
    -Yo vivo aquí, o solía hacerlo -mi voz sonó tan frágil e insegura que apenas pude escucharla en mi cabeza.
    -¡Tu cabeza está sangrando! De seguro te golpeaste la cabeza y estás un poco desorientada -me rodeó con sus brazos y comenzó a caminar con lentitud, guiándome hacia la entrada de aquél inmenso palacio-. Éste es el castillo de Aranbaura, tu casa está muy lejos de aquí. Ven, te curaremos eso...
    Él sonrió.



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Montevideo, Uruguay
Soy una persona con mucha energía e imaginación. La danza y el teatro son mis pasiones y la escritura es una parte muy importante de mi vida. Mi familia y amigos son todo para mí.