jueves, 24 de noviembre de 2011

El hombre y su eterna búsqueda.

Estaba sentado en la blanca arena de aquella isla tan pequeña pero inmensa a la vez. Ya habían pasado una semana y tres días, y yo sentía que no podría tolerar un segundo más en aquel lugar. El ruidoso silencio aturdía a mis oídos, la brisa no me permitía calmarme. La sequedad de mi boca que se acentuaba con cada mirada que le dedicaba a la cristalina agua de los mares caribeños. Las plantas de mis pies ya habían perdido la sensibilidad hacia la arena y la sentían tan maciza como a un suelo de hormigón.
Sentía como la locura se apoderaba de mi mente, como la soledad y la perdición me afectaban. Era tal la claridad con la que veía a la oscuridad apoderarse de mí, que ya me había entregado a ella, con placer. El placer de un hombre poco cuerdo.
Los segundos pasaban, yo lo sabía a pesar de haber perdido completamente la noción del tiempo. No tenía idea de la hora, ni del día. Sólo sabía que casi una semana y media atrás, yo había estado en un lugar completamente diferente. Otro lugar físico, pero también otro lugar mental. Un lugar al que ya no podía llegar, ni siquiera a través de la memoria o la imaginación. Sabía que si entraba a esos rincones de mi mente, aquellos rincones donde la luz todavía existía, pues entonces la oscuridad se apoderaría de ellos y me convertiría oficialmente en un demente. Además de que no tendría sentido torturarme con fantasías tan... ¿fantasiosas? Valga la redundancia.
Entonces el placer se detuvo y sentí una profunda amargura, un dolor hueco en mi pecho, otro camino a la locura. Pero esta vez, el camino es llamado "depresión". Sin duda este era un trayecto que no deseaba recorrer, y como era consciente de ello, decidí desviarme. La única salida era salir de este lugar mental y ocupar ese espacio en algo más. Debía encontrar algo y ese algo es llamado razón.

4 comentarios:

  1. Me gustó. Ciertamente "la razón" no es la salida de la mayoría. Simplemente, el "dejarse llevar". Dejarse llevar por las emociones y por lo que dicen otros. No es criticable. Después de todo, la razón muestra verdades, y la verdad es dolorosa. Hay muchas verdades que al hombre le cuesta asimilar: haga lo que haga siempre habrá un final, la moral no necesariamente corresponde con la felicidad, la felicidad es una utopía, la utopía es acaso la única forma de la verdad. Por eso, mejor para muchos, irse de fiesta, bailar y emborracharse. Mañana ir al trabajo y que la rutina funcione como el alcohol: cualquier cosa para olvidar el sinsentido atroz de la realidad. Huir del dolor es quizá la evidencia más clara de la condición humana. Ellos dirán que "la vida es para pasarla bien", y citarán alguna frase de película o verso de canción. Y está bien, porque no todos son tan valientes como tu náufrago, que busca escapar aferrándose a una espada filosa.

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  2. Tengo una quizá decepcionante confesión que hacer. Cuando utilicé la palabra razón no me refería a la razón de racionalidad, sino a la razón de motivo. En mi opinión, la eterna búsqueda del hombre (a la que hace alusión el título de la entrada) es la razón de ser. Un motivo por el cual se existe.
    Aunque creo que este náufrago no es uno más de esos que citarán frases de película, creo que el náufrago es de los valientes :)

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  3. Hola!!! Me gusta lo que escribes y lo que piensas, entiendo tu forma de ver este punto de sentirte vacía, de querer encontrar algo que le de sentido a tu vida, algo que te saque de lo oscuro y la depresión.
    Me gusta esta entrada porque es algo muy cierto que a todos nos pasa alguna vez (o por lo menos a mi me ha pasado)
    Me fascina tu blog...
    Te sigo...
    Saludos...

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  4. Hola :) Muchísimas gracias! Me alegro de que te gusten mis entradas! Estuve recorriendo tu blog y está muy interesante también! Saludos!

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Montevideo, Uruguay
Soy una persona con mucha energía e imaginación. La danza y el teatro son mis pasiones y la escritura es una parte muy importante de mi vida. Mi familia y amigos son todo para mí.