martes, 31 de enero de 2012

Comienzo.

There are some certain things that I don't mind to lose, but there are some others that would break me apart if they fly away. Sometimes I think I'm floating over an invisible surface, I cannot see it but I know it's there. It's kind of scary at times but it is the most appealing sensation I've ever felt. I'm kind of happy but sometimes I feel like crying out of nowhere. And I don't know where to go.
I want to go there, I want to be there, I want to have you to make me feel safe. But I'm still scared, I'm still here. The surface seems to open below me and this may be the end. The end of nothing, the beggining of all.
And I don't know where to go.

sábado, 28 de enero de 2012

Then don't worry.

Nunca lo podría haber expresado mejor. Muchos deberían aplicarlo (por no decir tomarlo como filosofía de vida).

miércoles, 25 de enero de 2012

Miedos.

El mayor temor es el miedo al temor mismo.
No existe ser humano que no tenga algún miedo, aunque sea en el rincón más recóndito de nuestro ser, siempre escondemos algún temor. Y esto no es algo malo, sino todo lo contrario. Los miedos son las limitaciones de la mente. Así como nuestro cuerpo nos representa una limitación en algunos casos, nuestra mente también cuenta con un terreno desconocido, una frontera para nuestras capacidades. Cuando estas fronteras no son impuestas por alguna enfermedad o algún síndrome, ahí es cuando se trata pura y exclusivamente de un miedo.
La diferencia de este tipo de limitaciones es que funcionan como un escalón. A veces se transforma en un obstáculo, algo que nos impide avanzar. Sin embargo, al atravesarlo te encontrarás más alto. Cuando superas tus miedos creces, rompes esa frontera e ingresas a un nuevo mundo de posibilidades.
El problema es cuando el miedo es al temor en sí. Ahí es cuando la gente se estanca. Evitar enfrentarse a la vida por temor a sentir miedo. En otras palabras estaríamos evitando crecer, avanzar. Aquí es cuando los escalones son tan altos como enormes muros, como una fortaleza que nos imposibilita el acceso a ese nuevo mundo que, si bien esconde temores, dolores y tristezas, también refugia grandeza, alegrías y más importante aún: la vida. Tendríamos que pensar si realmente vale más la pena evitar algunas tantas amarguras, que vivir nuestra vida completamente. Porque lamentablemente, la "vida" comienza del lado exterior pero, a partir del momento en que nuestros dedos rozan las enormes rocas que conforman la gran fortaleza, ahí es cuando realmente comenzamos a vivir.
Piénsenlo, dediquen algunos minutos de su tiempo a pensar si alguna vez dejaron de vivir por miedo a estar asustados. Piensen de qué lado de la fortaleza están, quizás aún hay tiempo de atravesar los muros.

domingo, 22 de enero de 2012

El niño

El niño se acercaba a su presa con velocidad y sigilo, sus cuidadosas zancadas eran calculadas con tal precisión que parecía flotar. En su rostro hierático se colaba una mueca, parecía ser capaz de percibir el aroma de su presa, aún cuando ésta se encontraba a varios metros de distancia. El niño ya había dejado de ser un simple niño, se había convertido en un depredador y en las palmas de sus manos reposaba como una mariposa, la sed de venganza.

sábado, 21 de enero de 2012

GRACIAS CARNAVAL, SALÚ.

Y así llegó el final. Parece que hubiera sido ayer cuando me adentré en este loco mundo, sin saber que llegaría a transformarse en mi mundo y que la loca terminaría siendo yo. Cuando di mi primer paso en el camino, parecía que el fin no llegaría nunca. Dos años es mucho cuando se los piensa así, pero estos dos magníficos años pasaron tan rápido como si se hubiera tratado de apenas semanas.
Las palabras que describen este viaje son "aprendizaje" y "magia". Aprendí más en estos dos años de carnaval que en dieciocho años de estudios. Porque no sólo crecí en el ámbito de lo artístico sino en lo personal, nunca había cambiado tanto, nunca me había sentido tan diferente. Sin duda el hecho de conocer tantas personas diferentes, con una crianza y una forma de vida completamente distintas a las mías, me enriqueció de forma inimaginable. De la nada me encontré un callejón en el cual me tuve que enfrentar a personas con un pensamiento que más de una vez chocó con el mio. Tuve que diferenciar entre amistades, entre intereses, entre maldad y envidia. Tuve que aprender a valerme por mí misma, sin esperar que nadie quisiera ayudarme. Tuve que sobrellevar la indiferencia, soportar el odio. Tuve que esperar...
Por momentos fue imposible y me quebré, por momentos fue simplemente difícil, pero con el tiempo cambié. Conseguí la aceptación sin necesidad de dejar de ser quien soy, conseguí la verdadera aceptación de personas que realmente valoran mis aportes. Me convertí en ejemplo para algunos, me convertí en un par de aquellos que eran (y siguen siendo) mi ejemplo.
Soporte críticas dolorosas, acepté críticas constructivas, critiqué. Quise un lugar, luché por él, lo gané y lo cedí a alguien más. Ignoré rumores que herían, ignoré amores que matan y cedí ante amores traicioneros. Lastimé a personas, ayudé a muchas otras y gané la estima de algunas más. Pedí perdón, fui perdonada, otros siguen sin darme un lugar, a otros los perdoné. Abracé enemigos, le di la espalda a amigos, aprendí y lo reparé (tan bien como pude). Tomé la mayor decisión de mi vida, pensé en mí y fui feliz. Dejé atrás a personas y recuerdos importantes, intercambié sonrisas por otras sonrisas diferentes, acompañada de personas diferentes. Cambié de mentores, tuve que empezar de cero, pude seguir con un legado.
Gané y salí segunda, arrasé y algunas veces me arrasaron, cumplí un sueño y ayudé a cumplir el de otros. Me decidí a salir adelante y a sacar a 40 personas adelante con la fuerza de mis piernas, brazos, mi mente y mi espalda. Sonreí para mejorar las cosas, aunque quisiera llorar. Lloré, estuve de mal humor, di todo de mi y por momentos me escaseó la energía.
Pero lo que puedo decir hoy por hoy, es que gracias a carnaval conocí a amigos importantes y a otros que no lo son tanto. Descubrí un lado completamente distinto de las personas y de mí. Gracias a carnaval me enamoré y lloré. Lloré de felicidad, lloré de alegría, llore de dolor, lloré por tristeza, lloré de bronca, lloré debido a la impotencia y al cansancio. Lloré... pero más que nada reí. Reí con personas a las cuales admiro, a las cuales prometo nunca olvidar, reí y me ericé con mi magia, nuestra propia magia y la magia ajena.
Pasé horas ensayando, horas disfrutando, horas de joda, horas en el teatro. Horas que fueron las mejores de toda mi vida. Todo lo que me dio carnaval prometo no olvidarlo jamás, y sé que cada vez que baile, la sensación de que el telón del teatro de verano se abre va a recorrer mi piel erizándola. Cada vez que escuche uno de los temas que representamos, o alguna palabra que se relacione con el espectáculo, prometo volver a ver en mi mente las luces del teatro, los trajes que usé, el aroma a fijador y la brillantina que flota sobre mis pestañas.
Nunca te voy a olvidar Carnaval de Las Promesas, nunca voy a olvidar la magia en vos. Nunca voy a olvidar las siete mejores noches de mi vida en las que te pisé para un público enorme y un jurado que nos reconoció con un primer lugar, un segundo lugar y muchísimas menciones. Gracias por los errores que supe resolver y los que no, gracias por la verguenza, el nerviosismo y la felicidad, gracias por la competencia y las victorias. SIEMPRE QUEDARÁN EN MI TODOS LOS RECUERDOS QUE SÓLO NOSOTROS COMPRENDEMOS y prometo que esto va a seguir, aunque sea en mayores, aunque viva las promesas desde afuera... esto va a seguir.

"Se dice que lo primero que hizo Alicia al regresar a su mundo, fue contarle a todos lo que sucedió. Algunos no le creyeron y otros le dieron la razón simplemente por compromiso. Se dice que una noche de invierno, cuando el frío invita a dormir temprano, tomó su diario e intentó escribir aquella historia tal como la recordaba. Luego de muchas veces borrar y volver a empezar, el sueño se apoderó de sus pensamientos y en una rara mezcla de fantasía y realidad, pudo vivirla nuevamente.
Esta vez no había un Dios, ni un Limbo. Esta vez no se acababa el mundo, ni quería llamarse Mirella. Al despertarse aquella fría mañana, pudo comprender que el mundo que tantas veces había recordado ya era parte de otra vieja historia. Guardó su diario en el cajón más alto, se acercó a la ventana y al mirar a través de los empañados vidrios comprendió que ese era el día indicado. Comprendió que ese era el día para comenzar a crear... crear su nuevo mundo."

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Mi foto
Montevideo, Uruguay
Soy una persona con mucha energía e imaginación. La danza y el teatro son mis pasiones y la escritura es una parte muy importante de mi vida. Mi familia y amigos son todo para mí.