domingo, 26 de febrero de 2012

Reprimida.

Sinceramente ya no tengo ni idea si soy quien soy o soy quien quiero ser. Quizás estoy siendo quien creo que debo o quien quieren que sea. La cuestión es que estoy perdida, confundida y despreocupada de una forma preocupante. Creo que estoy metiendo la pata y aunque realmente no crea que es así, así lo siento porque juzgo mis acciones desde el punto de vista de los demás ¿Qué triste verdad? No sentirme libre de hacer lo que deseo hacer por el simple hecho de temer a la opinión de otros ¡Hasta qué punto ha llegado en nuestras vidas el juzgar, el etiquetar a los demás, que hasta uno mismo se juzga y critica por ser quien realmente es! Pues lamento decirme a mi misma que no hay crítica que imponga límites al corazón. Por más que me empeñe en juzgarme y reprimirme, mi verdadero ser interior seguirá siendo el mismo y algún día deberé dejarlo salir si es que realmente deseo ser feliz.

viernes, 24 de febrero de 2012

Genios dementes del aire.

A veces parece que el viento soplara en una sola dirección, en un único sentido. Y con él las aves avanzan, como fieles escoltas del cielo, siempre en la misma dirección. Ni una sola se revela a no ser que se vea obligada a ello, y tiene sentido. Pues ¿Para qué complicarse yendo en contra de la corriente? No sólo es el camino fácil, sino que es la forma estipulada de hacerlo. De todas formas, a mí no me sorprende ni me preocupa, no de ellas. Sin embargo me pregunto cuántos seres humanos, en el lugar de esas aves, tomarían una dirección distinta por propia iniciativa ¿Todos? ¿Muchos? ¿Algunos? Yo creo que pocos, muy pocos.
Aletear en contra del viento, nadar en contra de la corriente, son decisiones que requieren valor. Valor a la hora de tomarlas, valor a la hora de vivirlas y de esperar las consecuencias. Fuerza, pues es muy fácil decirlo, pero avanzar cargando con piedras requiere fuerza, fuerza mental. Con el pasar del tiempo, a medida que la historia de nuestra humanidad avanza, seres humanos con tal fuerza mental han surgido. Son aquellos que aparecieron para quedarse, los únicos capaces de destrozar paradigmas y abrirle el paso a nuevos mundos. Son los que realmente merecen ser reconocidos como "genios". Y lo que los transforma en eso, es la capacidad de darse cuenta y comprender que hay otros caminos para avanzar. Quizás es enormemente difícil ignorar a la manada, al cardúmen, al enjambre, a la sociedad, y tomar los elementos que te brindan para buscar un camino diferente, pero el resultado que puedes encontrar será tan satisfactorio y especial como lo es una mente tan diferente.
A que ser diferente no está tan mal ¿Verdad? Todo "genio" fue "loco" alguna vez, es cuestión de abrir la cabeza y no ignorar lo que se presenta tan abiertamente frente a nosotros. Nadie sabrá cuantos paisajes hermosos se perderán aquellas aves que se limiten a ese único camino predeterminado...

miércoles, 22 de febrero de 2012

—Quiero ser tan fuerte como tú— le dijo el niño a su maestro. Su rostro mostraba gran determinación, sus cejas de color café se encontraban fruncidas y sus ojos, tan azules como el cielo de la tarde, se encontraban clavados en los de su maestro. Esperaba con cierta nerviosidad alguna reacción de parte de éste, pero el viejo no realizó movimiento alguno.
Se trataba de un hombre de aproximadamente sesenta años, aunque se veía muy jovial y tan vivaz como el niño de siete años que frente a él se encontraba. Alto como una torre y de largos y erizados cabellos grises. Llevaba puesto unos harapos, ropa desgastada, sucia y llena de cortadas. Sobre ella, cubriendo su cuerpo casi completamente, una capa de tela azul de apariencia sumamente gruesa y pesada. Un llamativo sombrero violeta con una pluma verde completaba la llamativa imagen de este hombre. Su rostro, sin embargo, lucía calmo y lleno de seriedad. Sostuvo la mirada del niño por unos segundos y cerrando sus ojos en un suspiro, respondió.
—No podrás.
—¿Qué quieres decir?— Tartamudeó pero sin perder la firmeza... ni la esperanza —¡Si tú mismo me aceptaste como tu alumno! Prometiste convertirme en un hombre fuerte ¡Tú lo dijiste!— Exclamó con voz fuerte, pero seguía siendo la voz de un niño. Y sus ojos de cielo dejaron al descubierto las dudas de su corazón.
—¿Y recuerdas mis palabras antes de hacerte esa promesa?— preguntó mientras observaba al niño desde aquella gran altura, con rostro frío y mirada dura.
—"Prometo tomarte como mi discípulo si demuestras que eres capaz de superarme"— susurró con exactitud y seguridad, recordaba aquellas palabras como si hubieran sido grabadas en su piel.
—Nunca llegarás a ser tan fuerte como yo— prosiguió y la inseguridad se apoderó de las facciones de su alumno fruciéndole el entrecejo y la frente, abriéndole ligeramente la mandíbula —porque tu fuerza nunca será equiparable a la mía, ni a la de ningún otro ser. Tú tienes tu propia fuerza y es ella el camino que debes seguir. Es inútil que quieras caminar por mi mismo camino si no cuentas con el calzado que te permitirá avanzar.
El niño permaneció en silencio, observando los grisáceos ojos de su maestro. Intentaba comprender sus palabras mientras buscaba impaciente una reflexión final que sonara ligeramente favorable a sus oídos de infante.
—Debes ser más fuerte que tú mismo y superarme. Pues en tus ojos veo la determinación y en tus brazos y piernas la habilidad para hacerlo, sólo es cuestión de comenzar a avanzar...

lunes, 13 de febrero de 2012

Bajo fondo.

Allí estuve yo todo este tiempo, mirándole con mis ojos empapados en lástima. Tan compadecida de él y sin darme cuenta de que el mundo me observaba de la misma manera, yo era uno más de los que habían tocado fondo. Temía por el hombre cuyo dolor era tan profundo que jamás salía al exterior, ni siquiera para echarle una mirada a la basura que le rodeaba. Yo por él sentía vértigo, duda, miedo de un día no encontrarlo en la vieja y desordenada habitación. Inestable, para mí él se encontraba sumido en la inestabilidad.
Luego de muchas veces fracasar al intentar alcanzar su mano, logré comprender que el suelo que a mí me sostenía era tan inestable y movedizo como un puñado de granos de arena arremolinándose una noche tormentosa. Imposible predecir el siguiente movimiento, imposible saber cuando va a detenerse, imposible saber en cuántos segundos se volverán a desparramar.
¿Cómo salvar a alguien cuando uno se encuentra aún más abajo en ese mismo pozo? ¿Cómo pude ser tan ciega e ignorar mi situación de esa manera? Mis inseguridades se apoderaron de mi vida sin que yo me diera cuenta, sumiéndome en un mar de temores y dudas que jamás me atrevería a contestar.
Aquí estuve todo este tiempo, mirándole con mis ojos empapados en lástima. Tan compadecida de él y hoy me doy cuenta que él es sólo mi espejo.

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Montevideo, Uruguay
Soy una persona con mucha energía e imaginación. La danza y el teatro son mis pasiones y la escritura es una parte muy importante de mi vida. Mi familia y amigos son todo para mí.